
Merary Villegas: si así trata a 150 niñas sin poder, ¿Qué hará con poder?

La foto de 150 niñas bailando sobre concreto ardiente, a 40 grados, desplazadas de un escenario que tenían pagado desde abril, resume a Merary Villegas mejor que cualquier discurso.
El domingo 18 de octubre, en la Concha Acústica del Parque Constitución de Culiacán, la diputada federal no necesitó quitarles el micrófono a las niñas de las academias Jazz Tendence, Alturas del Sur y Caimanero. Les quitó el escenario.
El motivo: su asamblea política para buscar la coordinación municipal de Morena en Culiacán. Un mitin con banda, carpas, ventiladores y sillas. Para ella, todo. Para las niñas, las canchas de básquetbol y el sol.
El permiso exprés
Las madres lo tienen documentado: reservación desde abril, recibo pagado, meses de ensayos, vestuario, familias que viajaron de sindicaturas. Llegaron a las 9:30 de la mañana para presentarse a las 10:00.
Ahí les avisaron: ya no hay lugar. El Ayuntamiento de Culiacán, a cargo de Juan de Dios Gámez, le había otorgado el espacio a Merary cuatro días antes.
No hubo negociación. Hubo desalojo. Y hubo consecuencias: un menor desmayado por golpe de calor atendido por paramédicos, 150 niñas con los pies quemados por el concreto, 200 padres bajo el sol viendo cómo la política pisoteaba el esfuerzo infantil.
La clásica: “yo no sabía”
Al reventar el escándalo en medios de comunicación, Merary salió con el guion de siempre: que ella no sabía, que no fue su culpa, que ella quiere mucho a las niñas y que si quieren les patrocina otra función.
No es un error de logística. Es una forma de gobernar.
Porque cuando una política es capaz de autorizar —o al menos de aceptar sin chistar— que se desaloje a 150 menores de un espacio cultural para montar su templete, deja claro cuál es su jerarquía de valores: primero su ambición, al último los niños.
¿Qué haría si llegara a ser gobernante?
Esa es la pregunta que hoy se hacen las madres de familia.
Si como diputada federal, sin tener el control directo del Ayuntamiento, logra que le den la Concha Acústica por encima de un evento infantil pagado, ¿qué hará si llega a la alcaldía de Culiacán? ¿Qué hará si llega a la gubernatura?
¿Desalojará escuelas para sus informes? ¿Cerrará hospitales para sus mítines? ¿Mandará a los niños a bailar en el estacionamiento porque su evento es más importante?
La insensibilidad no se improvisa. Se ejerce. Y el domingo se ejerció contra las más vulnerables.
Merary Villegas no desplazó una presentación. Desplazó la idea de que la cultura infantil importa. Y si eso hace cuando busca el voto, no queremos imaginar qué haría cuando ya tenga el poder.


