
Giro en la política ambiental de EE. UU.: Donald Trump firma orden ejecutiva para revisar y retirar protección federal al lobo gris y al lobo mexicano

En una medida orientada a respaldar al sector ganadero ante el encarecimiento histórico de la carne de res, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que instruye al Departamento del Interior a revisar y considerar la eliminación de las protecciones federales para el lobo gris y el lobo gris mexicano bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción (Endangered Species Act).
Los alcances de la directiva y el plazo de revisión
La instrucción presidencial otorga un plazo de 90 días al secretario del Interior, Doug Burgum, para evaluar si las poblaciones de ambas subespecies en el territorio estadounidense se consideran lo suficientemente recuperadas como para retirarles el estatus de conservación federal (de-listing).
Asimismo, la medida contempla directrices para:
- Facilitar el abatimiento de ejemplares: Permitir mayor flexibilidad a los ganaderos y autoridades locales para abatir o controlar a los depredadores cuando representen una amenaza directa para el ganado.
- Presión a los estados: Exhortar a las administraciones estatales a retirar legislaciones locales de protección a los cánidos y flexibilizar las restricciones vigentes.
La postura de los ganaderos frente a la alerta de los conservacionistas
Durante la firma de la orden en la Casa Blanca, acompañado por productores agropecuarios de estados occidentales, el mandatario estadounidense justificó la medida argumentando la necesidad de dar herramientas legales a los dueños de ranchos para proteger sus hatos y mitigar los costos operativos ante la escasez de ganado.
Por su parte, organizaciones ambientalistas y centros de conservación reaccionaron con dureza, advirtiendo que la decisión pone en inminente riesgo décadas de esfuerzos biológicos bilaterales. Especialistas recordaron que el lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) —la subespecie genéticamente más distintiva y amenazada de América del Norte— apenas sobrevive con poblaciones silvestres reducidas en Nuevo México y Arizona, enfrentando además graves desafíos de diversidad genética.
Ante el anuncio, agrupaciones defensoras de la vida silvestre adelantaron que interpondrán recursos legales y batallarán en tribunales para frenar cualquier intento de desprotección, recordando que un intento similar impulsado en el primer mandato de Trump fue frenado por la vía judicial en 2022.
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