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- Oscar Flores

El campo de Sinaloa se queda sin manos: La violencia ahuyentó a 7 mil jornaleros y el granero de México se está secando de miedo

El campo de Sinaloa se queda sin manos: La violencia ahuyentó a 7 mil jornaleros y el granero de México se está secando de miedo
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Los Mochis, Sinaloa.- No fue la sequía. No fue la plaga; fue el miedo: Sinaloa, el estado que le da de comer a México, se está quedando sin jornaleros. La guerra que estalló en septiembre de 2024 está provocando un éxodo silencioso que ya vació surcos, paró empaques y dejó a miles de hectáreas sin quien las levante.

La estampida: 60% menos

– De 30 mil jornaleros que llegaban cada ciclo, este 2025-2026 solo llegaron entre 23 mil y 25 mil. 7 mil menos. Lo confirmó el presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán, Roberto Bazúa Campaña.
– A nivel general, la llegada de jornaleros migrantes a Sinaloa cayó entre 15% y 60% durante el último ciclo, según la Liga de Comunidades Agrarias.
– Cada año Sinaloa recibía entre 200 mil y 400 mil jornaleros de Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas. Este año el calendario se rompió: se fueron antes, en mayo, porque ya no hubo trabajo y porque tenían miedo.

“En Sinaloa está feo, es muy peligroso”
Lo dicen ellos mismos.

“La verdad, en Sinaloa está feo por la violencia; es muy peligroso, la recomendación es que nos quedemos en el campo sólo a trabajar”, cuenta Miguel, de la Montaña de Guerrero, que lleva 3 años viniendo al corte de chile morrón en Culiacán.

“Hubo un poco menos de trabajo en los empaques que generan mucha mano de obra y un poco menos de trabajadores jornaleros que vinieron”, reconoce Miguel.

El dirigente campesino Felipe Zevada lo resume: _“Ha disminuido porque sí tienen ese temor y no quieren llegar a una parte que no conocen”.

El valle del terror. Los focos rojos donde ya nadie quiere ir:

– Villa Benito Juárez, Navolato.
– ElDorado y sur de Culiacán.
– Isla del Bosque y Teacapán, Escuinapa.

Ahí la violencia ya no es urbana. Hay retenes ilegales, robo de camionetas, cobro de piso para dejar cortar cebolla. El año pasado en Angostura no dejaron cortar por 4 días “porque los que ustedes ya saben querían utilidad”, denunció la CNC.

Incluso la CEDH Sinaloa ya no puede entrar. Su presidente Óscar Loza Ochoa admitió en febrero de 2026: “No hemos podido estar presentes precisamente por los riesgos que hay para nuestros compañeros visitadores. Está muy difícil”.

Sin jornaleros, sin jauleros. Los compradores de maíz de otros estados tampoco vienen. Los empaques de tomate, que daban miles de empleos, redujeron superficie por los aranceles de Trump y por el miedo.

¿El resultado? En Ruiz Cortines, Guasave, las tiendas ya están vacías desde mayo.

“Cuando se van los jornaleros empieza lo más difícil para nosotros. Es pura crisis, caen las ventas y se reactiva todo hasta octubre”, dice Dolores Sánchez, comerciante.

Los que más sufren son los niños. De los jornaleros que vienen, 40 mil son niños y niñas de 0 a 14 años, 25 mil migrantes. Vienen a estudiar en las cuarterías, pero este año ni eso pudieron. Las escuelas de Villa Juárez estuvieron a medias porque las familias cancelaron su ruta.

Sinaloa no solo está perdiendo empresas. Está perdiendo a los que siembran y quienes cosechan la comida. 

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