
Austria inaugura una comisaría en la casa natal de Adolf Hitler para frenar el turismo neonazi

Tras años de intensos debates políticos, complejos trabajos de remodelación y una inversión cercana a los 20 millones de euros, el gobierno de Austria inauguró oficialmente este miércoles una comisaría de policía en el edificio ubicado en el número 15 de la calle Salzburger Vorstadt, el sitio exacto donde nació Adolf Hitler el 20 de abril de 1889.
La transformación de este histórico inmueble del siglo XVII busca un objetivo claro y definitivo: despojar al lugar de su carga ideológica y evitar que continúe funcionando como un punto de peregrinación para simpatizantes del nazismo y extremistas de extrema derecha.
Un cambio radical de imagen y propósito
El proyecto arquitectónico modificó significativamente la apariencia del edificio para reducir su reconocimiento público y su simbolismo original. El tradicional color ocre amarillento de la fachada fue reemplazado por un tono blanco neutral, las ventanas arqueadas originales cambiaron a diseños rectangulares y se amplió la estructura superior de la construcción. La nueva sede policial albergará a unos 45 efectivos y funcionará como la jefatura de policía del distrito de Braunau am Inn, asegurando una presencia constante del Estado y un acceso público estrictamente restringido.
Durante la ceremonia de apertura, el ministro del Interior de Austria, Gerhard Karner, señaló que la medida representa una forma directa de asumir la responsabilidad histórica del país.
“La República de Austria, el Estado y el distrito afrontan este legado, el terrible legado de aquella época, y se comprometen a abordarlo. Esto incluye esta casa y esta dirección”, declaró el funcionario.
Memoria antifascista y división de opiniones
A pesar de la apertura de las instalaciones policiales, el sitio mantiene un recordatorio tangible de las víctimas del régimen nazi. En la acera exterior, frente al edificio, se conserva una pesada piedra conmemorativa extraída del antiguo campo de concentración de Mauthausen. La placa lleva grabada la siguiente inscripción: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Nos lo advierten millones de muertos”.
La decisión de otorgarle este uso institucional al predio no estuvo exenta de controversia. A lo largo de los años de debate —que incluyeron la expropiación del inmueble por parte del Estado en 2016 tras prolongadas disputas legales con su antigua propietaria—, diversos sectores sociales y comisiones de expertos propusieron alternativas que iban desde la demolición total hasta la creación de un centro dedicado exclusivamente a la educación sobre el Holocausto y los derechos humanos.
Sin embargo, las autoridades optaron por la vía policial para neutralizar cualquier riesgo de romantización del sitio, cerrando así uno de los capítulos más espinosos y prolongados en la gestión de la memoria histórica de Austria.
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