Entraste al hospital por un resfriado y saliste en una caja: la negligencia se paga con la vida
Los Mochis, Sinaloa.- En los últimos tres años, los hospitales públicos de Sinaloa acumulan recomendaciones de la Comisión Nacional Derechos Humanos (CNDH) por pacientes que murieron por diagnósticos tardíos, cirugías que nunca llegaron y falta de equipo básico.
La negligencia medica no es un error; es la segunda enfermedad que mata en los pasillos de los hospitales públicos.
A pesar de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha emitido al menos 7 recomendaciones directas al IMSS por casos graves en Sinaloa entre 2023 y 2025. Todas terminaron igual: con un acta de defunción.
Estos son algunos dictámenes: 1.-Fallecimiento por falta de equipo para cirugía cerebral y por omisión de cirugía urgente.
2.-Muerte por alta médica errónea, violencia obstétrica, atención inadecuada a 8 adultos mayores.
3.-Muerte materna por omisiones obstétricas, fallecimiento por falta de atención.
El patrón se repite; diagnósticos tardíos, muerte temprana
-Un paciente llegó a la UMF-46, no le hicieron análisis clínicos y lo dieron de alta “por mejoría”; sin embargo, murió un día después.
-Mujer de 63 años necesitaba cirugía cerebral, el hospital no tenía equipo ni instrumental; falleció esperando.
-Violencia obstétrica
La CNDH acreditó violaciones al derecho a la vida y al interés superior de la niñez. Madre y bebé, víctimas.
-Hombre de 50 años requería cirugía urgente, omisiones y retrasos lo mataron por no ser atendido.
El desabasto y la burocracia en los hospitales públicos
Las recomendaciones de CNDH señalan lo mismo: personal no capacitado, falta de vigilancia, retraso injustificado de estudios, expedientes mal integrados y hospitales sin lo básico. Mientras, familias hipotecan casas para pagar clínicas privadas.
El que no tiene dinero, se encomienda a Dios.
¿Y la justicia? Recomendaciones, no cárcel
La CNDH ha pedido al IMSS reparación integral del daño, atención psicológica a familiares y capacitar al personal. Pero ningún médico ha pisado la cárcel. Las familias solo reciben un oficio. El personal, un curso. Y el problema sigue intubado.
En Sinaloa, la vida también se juega en urgencias con la violencia en las calles y negligencia en los hospitales. Hoy hay que cuidarse de las balas afuera y del bisturí adentro. Mientras las autoridades prometen “cero impunidad”, los pasillos del IMSS siguen cobrando vidas por omisión.
¿Cuántos muertos más necesita una recomendación para convertirse en quirófano equipado?