Porque el narco gobierno ni a sus policías protege, treinta agentes de Escuinapa decidieron presentar su renuncia.
Escuinapa es una muestra muy cruel de los gobiernos fallidos de la cuatroté.
Hace pocos días cinco policías municipales fueron masacrados por sicarios del crimen organizado.
Luego otro más, al terminar su turno de trabajo.
En octubre del año pasado, se atacó con un dron y explosivos las instalaciones de la policía municipal.
Como en todo Sinaloa, en esa localidad del sur los que mandan son los narcos.
No hay autoridad que ponga orden, porque cuando se trata de los narcos hay que privilegiar los abrazos.
Estas renuncias evidencian la cruda realidad de nuestros narco gobiernos.
Claudia Sheinbaum y Rubén Rocha han dado la orden de proteger a los criminales.
Sólo se les enfrenta cuando ningún otro remedio queda, como en el caso de que las fuerzas oficiales sean atacadas en directo.
Recordemos que en varias ocasiones el gobierno ha anunciado de manera oficial que cientos de policías están bajo investigación, señalados de trabajar para los malos.
Luego regresan a esos agentes a donde los sacaron, y a seguir con lo mismo.
Las dos facciones del cártel de Sinaloa han hecho acusaciones con nombres y apellidos.
Claro, cada parte acusando a la otra.
No pocos de esos policías, algunos de ellos jefes, fueron asesinados por el bando contrario.
El poder que tienen los narcos, protegidos por el gobierno, les permite someter a esa parte de menor poder que son los policías municipales, pero está claro que van más allá.
Lo que sucede en Escuinapa se repite a lo largo y ancho de Sinaloa.
Con le venia del narco gobernador Rubén Rocha Moya y de los respectivos presidentes municipales.
Plata o plomo es la consigna que impera en contra de policías, marinos, militares y demás, con el consentimiento de las autoridades oficiales.
Algunos agentes lo confiesan, fuera de nota: o trabajamos para ello, o nos matan.
Por eso es que en Sinaloa el terror es permanente.
Si el gobierno no cuida ni a sus policías, que nos queda a la gente “común” y “corriente”.
ROCHA IMPUNE POR ASESINATO, MÁS COMO RATERO
El chacal de Batequitas no será molestado por robar junto con sus hijos.
Aunque las pruebas en contra sean contundentes, no pasará nada.
Por lo menos desde dentro de las instituciones oficiales supuestamente encargadas de procurar y administrar justicia.
Si no proceden contra Rocha por ser parte del asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, lo de robarse miles de millones de pesos es cosa “sin importancia”.
Como dicen la presirvienta, el narco gobernador y sus compinches, los que exigimos justicia somos puros exagerados que debiéramos preocuparnos por lo que hicieron los del PRIAN, y nada más.