Movimiento Ciudadano en Sinaloa: ¿renovación o reacomodo? El nombramiento de Sergio Raúl Esquer Peiro como nuevo dirigente estatal de Movimiento Ciudadano en Sinaloa, llega en un momento políticamente sensible. No es un relevo cualquiera. Ocurre tras el atentado que sufrió Sergio Torres Félix el pasado 28 de enero, un hecho que sacudió al partido naranja y dejó un vacío que hoy se llena, pero no sin cuestionamientos. Porque en política, los tiempos importan. Y las formas, aún más. La designación ha generado ruido. No tanto por la persona en sí, sino por lo que representa: un perfil empresarial, con participación reciente en campaña, pero con una trayectoria política que aún está por construirse. Y ahí surgen las preguntas incómodas: ¿Es una apuesta por abrir el partido a nuevos perfiles o un reacomodo de grupos de poder? ¿Es renovación o control político? En el ambiente sociopolítico se comentan muchas versiones sobre estas posibles influencias externas en la decisión. Versiones, sí, más no hechos comprobados, pero por demás que suficientes para alimentar la percepción de que las dirigencias no siempre se definen solo por méritos partidistas. A esto se suma otro elemento: la identidad. Porque más allá de haber participado en procesos electorales bajo distintas alianzas -léase PAN-PRI-PAS-PRD- hoy el reto no es solo encabezar una estructura, sino construir legitimidad interna. Y eso no se designa, se gana. Sin embargo, también hay que decirlo: toda nueva dirigencia merece margen de acción. El famosísimo “Pío” Esquer tiene ahora la oportunidad de demostrar si su llegada responde a una estrategia política sólida o si quedará como un episodio más en la larga lista de decisiones que se explican mejor desde fuera que desde dentro. Porque en un escenario donde MORENA mantiene una posición dominante, la oposición no puede darse el lujo de improvisar, mucho menos de simular. La política sinaloense no necesita figuras decorativas. Necesita liderazgo real. Y este, al final, no se nombra, se demuestra…
Culiacán habló… pero no todos quisieron escuchar. La jornada del pasado 29 de marzo dejó más que resultados: dejó señales. Y no precisamente alentadoras. En la capital sinaloense, donde se suele medir el pulso político del estado, el mensaje fue por demás claro: el desgaste del actual gobierno existe. De 16 síndicos que buscaron la reelección, solo uno de MORENA logró reelegirse. Un dato que, por sí solo, obliga a una lectura seria del momento político. Pero hay algo aún más revelador. De acuerdo con información publicada por Ríodoce, en varias sindicaturas el problema no fue la competencia, sino su ausencia. En algunos casos hubo candidato único; en otros, ni siquiera se instalaron urnas. Y ahí es donde la narrativa cambia por completo. Porque cuando no hay opciones reales, hablar de participación o de “respaldo ciudadano” resulta, por decir lo menos, forzado. No es apatía, es desconexión. No es indiferencia, es decepción acumulada. La política deja de ser un espacio de representación cuando se vuelve un trámite sin alternativas. Y esto es lo que parece reflejar esta elección: comunidades que no se sienten escuchadas, ni atendidas, ni representadas. El riesgo no es solo electoral, es social. Porque cuando la gente deja de creer en los mecanismos políticos, el vacío no desaparece, se llena de frustración. Culiacán no necesita discursos optimistas, necesita reconstruir su confianza. Confianza política, sí, pero también social y económica. Porque una ciudad no se rescata con pura narrativa. Se rescata con resultados. Y hoy, más que nunca, el mensaje está sobre la mesa. La pregunta es por demás que obligada: ¿Alguien en el poder está dispuesto a leerlo completo?…
Alerta en el campo sinaloense. El campo de Sinaloa vuelve a encender los focos rojos. Las altas temperaturas durante el ciclo otoño-invierno 2025-2026 alteran los tiempos naturales del maíz: trillas adelantadas con rendimientos a la baja. Malas noticias disfrazadas de eficiencia. Según lo dicho por Francisco Javier Orduño Cota, el desarrollo acelerado del cultivo responde a condiciones climáticas atípicas que no solo afectan al maíz, sino al conjunto de actividades agrícolas. Porque cuando el clima se desordena, el campo paga la factura. Súmese otro golpe: la proliferación inusual de plagas y enfermedades. Más calor, más presión biológica, más gasto. Los productores no solo enfrentan menores rendimientos, también mayores costos para intentar salvar lo que puedan, invirtiendo más para obtener menos. Y en Sinaloa, considerado el granero de México, esto no es un asunto menor, es un problema estructural que impacta directamente la producción, los precios y la estabilidad económica agrícola. Aquí no estamos hablando de variaciones normales del ciclo agrícola. Estamos frente a señales claras de un fenómeno mayor: el cambio climático deja de ser advertencia para convertirse en realidad productiva. La pregunta precisa y directa es: ¿Qué tan preparado está el sistema para responder? Porque el clima no negocia y el campo tampoco espera…
Fisuras en la 4T: ¿unidad o cálculo electoral? En los chats -esos que nunca existen, pero siempre dicen mucho- legisladores morenistas circulan versiones incómodas que la “rebeldía” del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista de México en el llamado “Plan B” no sería un episodio aislado, sino apenas la punta del iceberg. Según fuentes políticas, algunos operadores dicen en corto: la posibilidad de competir en solitario en 2027 toma forma como alternativa para evitar negociaciones desgastantes, reparto de cuotas y, sobre todo, el crecimiento de pequeños cacicazgos dentro de la propia coalición. Traducido: menos aliados, menos condicionamientos. La jugada no es menor, porque si algo sostiene el poder político es sumar fuerzas. Romper esta lógica implicaría un reacomodo electoral y una prueba de fuego para la verdadera capacidad de arrastre de MORENA. La gran pregunta no es si hay inconformidades -eso es normal en cualquier alianza- sino si desde Palacio Nacional permitirán que crezca o si impondrán la disciplina para mantener la coalición unida, aunque sea con alfileres. Porque en política, las fracturas rara vez se anuncian, se filtran, se comentan y cuando salen a la luz, ya llevan tiempo cocinándose. Si esto apenas es la “punta del iceberg”, la pregunta obligada es: ¿Qué tan grande es lo que todavía no se ve?
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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