DICTADURA DE AMLO

Benjamín Bojórquez Olea

08 Marzo 2019

SOBRE El CAMINO

A casi cien días del inicio formal del gobierno de López Obrador, enfrentamos una peculiar paradoja: el contraste entre la opinión pública y la opinión publicada. En la primera el presidente tiene una muy amplia aceptación. En la segunda predominan las críticas, algunas sumamente severas. La situación no es nueva: es similar a la que se vivió a principios del sexenio de Vicente Fox. En aquella ocasión el equipo del presidente le sugirió distinguir entre el “círculo rojo” y el “círculo verde”, y preocuparse solo por el segundo. El círculo verde es lo que conocemos como opinión pública (deberíamos denominarla en plural, pues es notablemente diversa). Según la encuesta más reciente deMitofsky, la aceptación del gobierno de López Obrador es hoy muy similar a la que en su momento tuvo Fox: 67% para el primero, 70% para el segundo. Curioso, que dos políticos tan distintos muestren datos tan similares. Por lo que puedo recordar, las críticas a Fox en el círculo rojo (la opinión publicada) no eran tan fuertes como son ahora las que se dirigen contra el presidente actual. A mi criterio el proyecto de López Obrador no es un proyecto de gobierno, sino un proyecto de poder. Simplificando, no le interesa gobernar, llevar al país a buen puerto, sino mantener y acrecentar su poder personal. Por eso su política asistencial y clientelar, que no resolverá los problemas de pobreza, pero que sí le dará una masa fiel de seguidores. Como esta, abundan las críticas del “círculo rojo”, de la opinión publicada, o de lo que, con desprecio, los simpatizantes de López Obrador llaman la “comentocracia”. Ahí están los que podrían ser considerados “expertos”, especialistas en diagnósticos y análisis. Algo que el actual presidente ha denostado, pues para él lo que importa es actuar. Para él los “científicos” dejaron al país hecho un desastre. Llama la atención el contraste entre los dos círculos, las dos opiniones. Y vale la pena profundizar en las causas. A Fox algunos de sus cercanos le recomendaron desentenderse del círculo rojo concentrarse en el verde. Lo mismo parece estar haciendo López Obrador. Pero, al menos en algunos casos, las opiniones, argumentos, datos, críticas, de la comentocracia merecen ser atendidos. Al menos para mostrar que no tienen razón de ser. También merecen ser atendidas las razones de la alta aprobación del presidente. Afortunadamente, Mitofsky nos presenta cuáles son las medidas más populares de la actual administración federal, con lo que podemos acercarnos a las razones de este apoyo y al contraste con las opiniones publicadas. Casi todas las cuestiones con alta aprobación van en la misma línea. Son significativas las tres con mayor porcentaje: quitar pensión a los ex - presidentes, quitar gastos médicos mayores a los funcionarios del gobierno, y disminuir el ingreso de los altos funcionarios. La primera es aprobada por el 81% de los encuestados, la segunda por el 77% y la tercera por el 69%. ¿Cómo interpretar que éstas sean las medidas más populares? Expresan sin duda el descontento de la mayoría por los altos ingresos de los funcionarios públicos, por lo que consideran muy probablemente privilegios excesivos e inmerecidos. También innecesarios, obviamente. La frase del presidente “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre” resume sin duda muy bien este sentimiento. La cuestión es si estos cambios (y otras muy populares, como la desaparición del Estado Mayor Presidencial, abrir Los Pinos al público y que el presidente viaje en vuelos comerciales) van a dar lugar a cambios sustantivos, a una transformación de fondo similar a la de la independencia, las reformas liberales del siglo XIX y la revolución del XX. La respuesta, creo, es claramente negativa. Los cambios mencionados tienen un efecto específico: incrementar la popularidad del presidente. Algunos pueden incluso tener consecuencias negativas a mediano plazo. Pero en sí mismas, las medidas que más popularidad dan a la presidencia actual, no parecen tener consecuencias de fondo ni de largo plazo. No darán lugar a una cuarta transformación. Deducción: “Jugar con una auténtica dicotomía social y política tergiversan dictaduras ocurridas en el pasado”. “Sino pregúntenle a la nueva Cuba”.



GOTA Y CHISPA:


Quien rompió su silencio fue el ex - candidato presidencial y ex - dirigente nacional del PANRicardo Anaya, quien afirmó en una entrevista que de no haber sido acusado por lavado de dinero, hubiese sido más competitivo en la elección presidencial, una visión que no todos los panistas comparten. Es más, hay quienes siguen convencidos de que la victimización de Anaya, más que perjudicar le benefició. ¿Acaso el queretano olvida la división que ocasionó al interior de su partido al imponer su candidatura?, ¿Olvida también que sus aspiraciones personales terminaron por alejar a algunos de los principales liderazgos panistas?, ¿Ignora o pretende ignorar que sus decisiones llevaron a su partido a una de sus peores derrotas electorales? Quizá le falta autocrítica para asumir que su lejano segundo lugar en la elección tuvo más que ver con sus decisiones que con factores externos. “Nos vemos el Lunes”…                                                                         


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