AGLAEE: “HETEROGÉNEA”

Benjamín Bojórquez Olea

08 Noviembre 2018

SOBRE El CAMINO

Aglaee Montoya Martínez es economista, tiene 33 años y un mundo de sueños con la Presidencia Municipal del municipio de Angostura sobre su espalda. No es la primera mujer en tal cargo, pero eso resulta secundario. Ha presentado a su equipo de trabajo en el que predominan los jóvenes. Buen signo, de entrada. Contrasta con el gabinete en ciernes, donde se privilegia la experiencia, la heterogénea y la edad. No hay pecado en ello. Son estilos. Acaso en teoría una fórmula con buenos augurios es la que combina juventud y edad. La primera porque tiene el vigor e ímpetu para emprender, innovar y crear. La segunda, sin estar exenta de lo primero, porque tiene mapa en los pies, camino recorrido que puede evitar improvisaciones y tropiezos. Se han visto y escuchado comentarios diversos sobre el grupo de trabajo de Aglaee. De todos los colores y sabores. Me parece que lo prudente sería dejarla trabajar. Observar propósitos y acciones, cotejar las palabras con los hechos e ir midiendo resultados. “A mi criterio eso es lo más importante”. Sus colaboradores se caracterizan, en general, por poseer uno o varios grados académicos. Eso está muy bien. La preparación nunca debe desdeñarse, hoy la vida y toda actividad exige herramientas en proporción a los retos y cualidades. Sin embargo, eso apenas es la mitad de lo que se va juzgar de un servidor público. Los títulos universitarios son algo así como el pase de acceso a una responsabilidad encomendada. Mal procede quien los hace valer como si fueran un “ábrete sésamo”, o como sinónimo de sabiduría absoluta. La erudición, en todo caso, no es sabiduría. El aula y la academia dan el conocimiento, el cargo o función a desempeñar los pone a prueba. Son dos mundos que, en un equipo de gobierno, deben ir estrechamente ligados. Van a trabajar para la gente, la sociedad es el patrón y jefe. Y están a la vista de todos, como en una caja de cristal. Importa, sí, el antecedente del gobierno al que sucede esta autoridad. De entrada, al nuevo equipo se le va a comparar con los que salen, aunque el cotejo no guarda simetría. Aglaee entra en un clima de incertidumbre respecto a gobiernos anteriores y esa no es una manera rebosante de optimismo para empezar. Como herencia recibe también un clima ominoso de inseguridad y malos manejos de los dineros. Los índices de la delincuencia y malos gobiernos van en ascenso prácticamente en todos los rubros y esto le agrega una presión  mayor a su encomienda. Por esta razón, sería muy provechoso y justo, para ella y los gobernados, poner en claro dónde estamos ahora. Un ejercicio de comunicación que exponga y explique en qué condiciones estamos y respecto de esto qué se propone hacer. Definir muy bien un problema es ya una manera inteligente y honesta de enfrentarlo. No resultaría correcto ni equitativo que le carguen los muertos (esto, casi literalmente…) de la Angostura que lleva varios trienios en decadencia. No deberá verse como una excusa la referencia a cómo arranca. Al contrario, ventilar y oxigenar problemas, vicios, compromisos heredados y hasta corrupción si está debidamente documentada, le daría mayor respetabilidad y confianza ante la ciudadanía.



GOTITAS DE AGUA:


Algo también, no carente de importancia, es repartir el trabajo en el equipo, dejar que sus colaboradores asuman sus  responsabilidades y no monopolizar ni las tareas  ni los reflectores. La consecuencia de concentrar la atención es, asimismo, pagar los costos en esa proporción, como lo hemos visto tantas veces en todos los niveles de gobierno. Además de la urgencia de poner en claro dónde estamos, de dónde parte el barco que lleva como timón a Aglaee Montoya, pertinente será una comunicación sencilla, clara, sistemática y honesta. Esto último incluye seguir los pasos del criterio que marca el gobierno estatal, algo que incluirá de modo ineludible invertir con austeridad, racionalidad, equilibrio y cortar de tajo la discrecionalidad y corrupción. En esto no debe haber titubeo alguno. Hay muchos temas  que hay que  poner sobre la mesa cuando arranca un gobierno tan sui géneris en un momento igualmente inédito en la historia del país. Ya nos iremos refiriendo a este asunto más adelante. Por lo tanto, Aglaee Montoya sabe a la perfección que es lo que tiene que hacer, para levantar un municipio rico en su territorio, porque más vale atacar con dialogo y gestiones, que quedarse sumergida en la opacidad. “Nos vemos Mañana”…


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