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Columna Periodística -Sin Redundar-

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Por Carlos Avendaño                                      9 Octubre 2026

Hospital General del Évora: ¿Cuándo empieza la obra? Otra vez el Hospital de la Región del Évora aparece en el centro de la polémica. Fue el presidente del PRI en Sinaloa, César Emiliano Gerardo Lugo, quien acusó a los gobiernos federal, estatal y municipal, de no haber cumplido con el compromiso anunciado para iniciar la construcción del nuevo Hospital General IMSS-Bienestar de la Región del Évora. Y la pregunta no es menor, porque se había hablado de colocar la primera piedra en el mes de junio, pero, de acuerdo con el señalamiento del dirigente PRIísta, no existe evidencia visible del arranque de los trabajos ni información pública suficiente sobre los recursos asignados y el calendario de ejecución. Pero todavía hay más: durante un recorrido por el terreno en donde se pretende construir el dichoso Hospital, Gerardo Lugo aseguró que el predio continúa utilizándose para actividades agrícolas. ¡Pero Caramba! Uno esperaría encontrar maquinaria, trabajadores, movimiento de tierra, aunque fuera una primera señal de que el proyecto ya está caminando. Pero si lo que se encuentra es el terreno prácticamente igual, entonces la pregunta obligada sale de por sí solita: ¿Y el Hospital para cuándo? Porque mientras los funcionarios hablan de proyectos, las familias de Salvador Alvarado, de Mocorito y de Angostura, siguen necesitando atención médica y en ocasiones de manera supra urgente. El cierre del antiguo Hospital General ha obligado a los pacientes de la Región a que busquen servicios en otros municipios -según el señalamiento del dirigente PRIísta- entre ellos están: Guasave, Ahome, Culiacán y Angostura. Y esto significa algo muy sencillo: más kilómetros, más gastos, más tiempo y mayor presión para todas las familias que necesitan de la atención médica. Aquí no se trata de colores partidistas, pero algo si debe de quedarnos bien claro, el PRI puede utilizar el tema para cuestionar a los gobiernos de MORENA, y está en todo su derecho de hacerlo. Aunque la respuesta tampoco debería de ser política, sino que debería de ser información concreta por parte del gobierno en turno. Y aquí sobrevienen las preguntas obligadas: ¿Cuánto dinero está asignado? ¿Quién ejecutará la obra? ¿Cuándo comienzan los trabajos? ¿Cuál será la fecha de terminación? ¿Y cuándo podrá recibir a su primer paciente? Porque anunciar un hospital es relativamente sencillo, pero construirlo es lo que realmente cuenta. La región del Évora no necesita otra promesa, otra fotografía ni otra fecha que después se recorra, necesita con urgencia un Hospital, y, sobre todo, necesita saber cuándo comenzará a construirse. Porque la salud de la gente no debería de jugarse ni a las escondidas…

El mensaje que Guamúchil le manda a MORENA. ¡Agárrense en MORENA! porque según el dato que han estado publicando varios portales digitales de algunos periódicos en Sinaloa, no cabe duda alguna de que se encienden los focos rojos con rumbo al 2027: siete de cada diez personas consultadas en Guamúchil han dicho claramente que no votarían por MORENA. Pero ojo estimado lector: no estamos hablando de una encuesta científica ni de una predicción electoral. Estamos hablando tan solo de un sondeo de percepción realizado entre los ciudadanos. Los propios medios periodísticos advierten que sus resultados son una fotografía del momento y no pueden utilizarse para proyectar el resultado de alguna elección. Pero una vez dicho esto, el dato tampoco debería de meterse debajo de la alfombra. Porque mientras MORENA aparece con 70 por ciento de rechazo entre los participantes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo alcanza el 80 por ciento de reconocimiento y la alcaldesa Guadalupe López González tan solo registra 60 por ciento. Aquí es en donde está el dato por demás interesante. Una cosa es reconocer a una persona, y otra cosa muy distinta, es estar dispuesto a votar por el partido de MORENA. Y esto debería de prender las alarmas en el Movimiento de Regeneración Nacional. Porque innegablemente que todavía falta algo de tiempo para el 2027, en donde habrá: candidaturas, alianzas, campañas, errores y aciertos, y el escenario puede cambiar muchas veces. Pero una cosa sí parece por demás evidente: MORENA no puede dar por descontado el voto del municipio de Salvador Alvarado. Ciertamente es que Guamúchil no es Sinaloa completo y que un sondeo no es una elección. Pero tampoco sería inteligente ignorar lo que está diciendo una gran parte de la ciudadanía consultada. Sobre todo, cuando el partido que durante años convirtió la palabra “Transformación” en una de sus principales banderas, ahora comienza a encontrarse con una pregunta muy sencilla: ¿Y ustedes todavía creen que convencen a la gente? El 2027 aparentemente todavía está lejos, pero las primeras señales ya comenzaron a aparecer. Y en política, cuando aparecen señales de alerta, más vale leerlas a tiempo que llorarlas después…

¿Se acabó el dinero para “Jóvenes Construyendo el Futuro”? ¡Se acabó el veinte, por lo menos por este año! La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) anunció que durante octubre no habrá nuevas vinculaciones al programa: “Jóvenes Construyendo el Futuro”. Y aunque inicialmente la dependencia habló de una “estrategia de focalización”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo posteriormente explicó que la meta de beneficiarios para este año 2026 prácticamente ya estaba cubierta y que las nuevas inscripciones regresarán hasta el mes de enero del 2027. Así que no, estimado lector: el programa no desapareció ni oficialmente se quedó sin dinero, pero esta pausa sí abre una pregunta que merece respuesta obligada: ¿Cuánto dinero se ha destinado y sobre todo qué resultados concretos está produciendo? Para el año del 2026 el Gobierno Federal presupuestó 25,173 millones de pesos para atender a 500,000 jóvenes. El apoyo mensual actual es de 9,582.47 pesos, además de la cobertura del IMSS durante la capacitación. Y aquí es en donde comienza el debate. El programa está dirigido a jóvenes de entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan, con la finalidad de capacitarlos durante 12 meses y facilitar su incorporación al mercado laboral. Las preguntas no deberían de ser simplemente si se les entrega dinero, las preguntas por demás que obligadas son: ¿Cuántos terminan realmente incorporándose a un empleo formal?, ¿Cuántos adquieren un oficio?, ¿Cuántos emprenden?, ¿Y cuántos simplemente reciben el apoyo y después vuelven a quedar fuera del mercado laboral? Porque si los recursos son públicos, también debe de existir una evaluación pública de sus resultados. No se trata de satanizar a los jóvenes ni de meter a todos en el mismo costal. Hay muchachos que efectivamente necesitan una oportunidad para capacitarse y entrar al mercado laboral. Pero tampoco se trata de convertir un programa social en una beca permanente sin medir qué sucede después. El dinero de los impuestos no cae del cielo, y si se van a destinar miles de millones de pesos para capacitar jóvenes, lo mínimo que puede exigirse es que al final haya más trabajadores capacitados, más empleos y mejores oportunidades. Porque regalar dinero puede resolver una necesidad durante un mes, pero enseñar a ganarse la vida trabajando puede resolver un problema durante muchos años. Ahí está el verdadero reto de: “Jóvenes Construyendo el Futuro”. …

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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