
Hallazgo de horror en Zacapu: denuncian 1,600 dientes de leche en presunto rancho de exterminio

No fue una fosa. Fue lo que quedaba de una.
El colectivo Buscando Cuerpos en Todo México reportó ayer que ha recuperado alrededor de 1,600 dientes de leche en un predio de Zacapu, Michoacán, señalado como un crematorio clandestino. La denuncia se hizo viral tras la columna _Código Negro_ del periodista Óscar Balderas en Milenio de este 23 de septiembre.
La historia no es de ayer. Empezó en 2021.
La fundadora del colectivo, Margarita López, contó que buscaban un fémur hundiendo las manos en la tierra cuando vieron humo saliendo de un cerro. Siguieron la humareda hasta un rancho aguacatero que, según el testimonio, pertenecería a un narcotraficante sinaloense. Adentro encontraron cámaras de vigilancia, pacas de mariguana y un crematorio artesanal bajo árboles de aguacate todavía caliente.
Apagaron las brasas y regresaron al día siguiente con cribas. Entre vértebras, falanges, rótulas y tarsos, apareció el primer colmillo pequeño. Un perito de la FGR identificado como Braulio les confirmó que era un diente de leche.
Desde entonces cambiaron a cribas de un cuarto de centímetro. Y en cinco años de búsquedas intermitentes, de 2021 a septiembre de 2026, el conteo que lleva el colectivo llegó a 1,600 piezas infantiles, además de dientes de adultos.
¿De quién son?
Eso es lo más sensible y lo que aún no tiene respuesta oficial. El colectivo calcula que podrían ser cientos de niños de entre 1 y 6 años incinerados. En el Senado, la senadora Laura Esquivel ya pidió un minuto de silencio y dijo: “Eso habla de que cientos de niñas y niños fueron víctimas de un horror inimaginable”.
Pero la Fiscalía General de la República no ha validado la cifra ni el número de víctimas. Solo informó que el hallazgo es investigado y que escuchó los planteamientos del colectivo. El procesamiento de fosas y la identificación por ADN sigue bajo protocolos estrictos.
Las buscadoras han planteado hipótesis muy duras —desde trata hasta explotación— pero ellas mismas reconocen que solo los estudios antropológicos y genéticos podrán determinar qué pasó.
Por ahora lo único confirmado es el terror del hallazgo: en un cerro de Michoacán, madres con coladores de tierra están sacando dientitos de leche que nadie buscó antes.
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