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Columna Periodística -Sin Redundar-

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Por Carlos Avendaño                                      22 Septiembre 2026

MORENA y el acarreo: “del PRI aprendieron hasta el camión”. ¡Y como siempre, después de la visita presidencial, apareció el viejo fantasma del acarreo! Claudia Sheinbaum Pardo estuvo este pasado domingo en Culiacán para presentar los resultados de su Segundo Informe de Gobierno, en un acto denominado “Honestidad y resultados en Sinaloa”. La gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez Nava, le dijo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en su visita a Sinaloa: “Hemos vivido tiempos de violencia y de dolor, pero su gobierno representa la esperanza”. Y todavía arremetió: “Sinaloa es un pueblo que se mantiene de pie, fuerte y unido”. Hágame usted el grandísimo favor. Según lo que muestran las benditas redes sociales, al inicio del discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y ante el intenso calor de casi 40 grados con una sensación térmica de 45 grados, un gran número de personas mejor optaron por retirarse del evento -primero es la salud y después es la política-. Y mire usted qué coincidencia: mientras el gobierno habla de transformación, por las calles comenzaron a circular denuncias de movilización para llenar el evento presidencial. Vecinos de distintas colonias aseguraron que recibieron llamadas e invitaciones para acudir y algunos señalaron que se les ofreció transporte gratuito en camiones, y hasta varias colonias se quedaron sin el servicio de del transporte público por obvias razones. Habíase visto que en los tiempos del PRI los de MORENA criticaban el acarreo, pero ahora en los tiempos de MORENA al acarreo ahora se le dice facilitar el traslado, y todavía lo aplauden y lo promueven. También circularon versiones sobre la entrega de tortas, jugos y hasta despensas. Y aquí viene la pregunta incómoda: ¿Quién pagó todo esto? Porque transportar a miles de personas, mover camiones, organizar contingentes y alimentar a los asistentes, no sale precisamente de la caja de los cacahuates. Si todo fue pagado por particulares o por organizaciones políticas, que se diga. Pero si salió dinero público, que también se explique. Porque MORENA llegó al poder prometiendo que sería diferente al viejo PRI. Nos dijeron que se acabarían los vicios del pasado, que no habría acarreados, que no habría movilización corporativa, que el pueblo acudió voluntariamente porque estaba convencido de la transformación. Ahora resulta que hasta los camiones parecen haberse transformado, pero en camiones de acarreo. Y vaya que hubo convocatoria. Fue la propia Imelda Castro quien llamó a los sinaloenses para que acompañaran a la presidenta, mientras medios locales documentaron invitaciones y ofrecimientos de traslado para acudir al encuentro. Esto sí: tampoco hay que confundir una convocatoria política con un acarreo automáticamente. La diferencia está en saber si la gente acudió libremente o si hubo estructuras, presiones, recursos o beneficios públicos utilizados para llenar el evento. Y precisamente por esto las autoridades deberían de aclararlo. También llamó mucho la atención el cambio de sede. Primero se anunció que sería en el Parque Culiacán 87, y posteriormente, el evento fue trasladado a las instalaciones de la Feria Ganadera. El cambio fue confirmado oficialmente, pero no existe evidencia pública suficiente para asegurar que haya sido una decisión tomada para evitar protestas. Pero lo que sí sabemos es que había sectores inconformes, entre ellos: campesinos organizados que habían convocado a manifestarse durante la visita presidencial para plantear sus demandas directamente a Sheinbaum Pardo. Baltazar Valdez Armentia, presidente de la organización Campesinos Unidos de Sinaloa y representante del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, dijo que: “El campo sinaloense se está muriendo, está en agonía”. Los productores agrícolas al manifestarse exigieron al gobierno la liberación de los pagos pendientes. Así que la fotografía resulta por demás curiosa: por un lado, los ciudadanos buscan ser escuchados, y por el otro lado, una enorme concentración organizada para escuchar a la presidenta. Y aquí aparece el viejo fantasma de siempre: el acarreo. Este mismo que durante décadas fue criticado por MORENA cuando practicaban el PRIANRD. Porque resulta que algunos políticos descubrieron que las viejas mañas también funcionan cuando cambian de color. Porque antes eran camiones tricolores, pero ahora pueden ser camiones guindas. Antes se hablaba de acarreados, pero ahora se puede hablar de “movilización ciudadana”. Antes se llenaban las plazas públicas, pero ahora se llenan los recintos. ¡Pero la lógica parece sospechosamente parecida! Y no, no se trata de afirmar que todos los asistentes fueron acarreados, porque seguramente hubo ciudadanos que acudieron porque querían escuchar a la presidenta. Pero si hubo utilización de recursos públicos, presión laboral, programas sociales, transporte pagado por gobiernos o estructuras partidistas para llenar el evento, esto debe de investigarse y de transparentarse. Porque MORENA prometió acabar con las viejas prácticas. Pero si terminó adoptándolas, entonces habrá que reconocerlo: no eran diferentes; simplemente cambiaron de color. Y quizá hasta MORENA perfeccionó la logística, porque del PRI aprendieron muchas cosas, hasta en dónde estacionar los camiones…

¿Y qué dijo la oposición de la visita de la presidenta? Pues mientras la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo vino a Sinaloa a hablar de resultados, seguridad y de los avances de su gobierno, la oposición decidió hablar de lo que, a su juicio, quedó fuera del discurso presidencial. La senadora sinaloense Paloma Sánchez Ramos lanzó una pregunta que rápidamente se convirtió en el centro de su crítica: “¿Y el Rocha?” Pero antes de llegar al ex gobernador, la priista puso sobre la mesa una larga lista de pendientes. Según sus señalamientos, Sheinbaum Pardo vino a Sinaloa a decir muchas cosas, pero no habló de los 3 mil 212 homicidios, 4 mil 125 personas desaparecidas, 185 feminicidios, 174 niñas, niños y adolescentes asesinados, ni de los 334 menores desaparecidos, cifras que la legisladora atribuyó a la crisis de violencia que vive el estado. También cuestionó las afectaciones económicas que, según sus estimaciones, alcanzarían 500 mil millones de pesos, además de 54 mil empleos perdidos y 7 mil negocios quebrados. Cifras por demás enormes que precisamente por su magnitud, deben de ser verificadas y explicadas con fuentes oficiales y metodologías claras. Pero el mensaje político de Paloma fue otro: ¿De qué sirve venir a presentar resultados si las familias siguen preguntando por sus desaparecidos, los empresarios por sus negocios y las víctimas por sus muertos? La senadora también cuestionó que la presidenta plantea enviar a su gabinete a Sinaloa. Su argumento fue contundente: el gabinete federal lleva dos años interviniendo en la crisis de seguridad y, desde su perspectiva, los resultados siguen siendo insuficientes. Y entonces Sánchez Ramos soltó el dardo envenenado: “¿Y el Rocha?” La pregunta apunta directamente al episodio político que ha marcado buena parte de la crisis institucional sinaloense y a la responsabilidad que la oposición atribuye al ex gobernador Rubén Rocha Moya. Por su parte, la dirigente estatal del PAN, Wendy Barajas, también criticó el mensaje presidencial. Su reclamo fue similar: los sinaloenses esperaban respuestas concretas después de dos años de violencia y, desde su perspectiva, recibieron “más de lo mismo”. Y aquí está el verdadero choque político. El Gobierno Federal habla de avances, reducción de homicidios y despliegue de fuerzas de seguridad. La oposición responde: ¿Y los desaparecidos? ¿Y las familias desplazadas? ¿Y los negocios cerrados? ¿Y los empleos perdidos? ¿Y la gente que todavía vive con miedo? Dos discursos, dos lecturas completamente diferentes de una misma realidad. Pero hay algo que la visita presidencial dejó perfectamente claro: Sinaloa ya no quiere solamente escuchar que se está trabajando. Quiere saber qué se ha conseguido, qué falta, quién es responsable y cuándo llegarán los resultados que todavía no se sienten en muchas calles y comunidades. Porque los discursos pueden ser muy distintos. Pero la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿Cuándo llegará la paz a Sinaloa? Y esta pregunta señora presidenta, no es una pregunta de la oposición, sino que es una pregunta que nos estamos haciendo todos los sinaloenses…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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