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- Oscar Flores

Sinaloa arde y los diputados hacen maletas: La clase política corre por la gubernatura mientras el estado se desangra

Sinaloa arde y los diputados hacen maletas: La clase política corre por la gubernatura mientras el estado se desangra

Los Mochis, Sinaloa.- Mientras Sinaloa vive días de balaceras, bloqueos y miedo, los diputados locales ya tienen la cabeza en otro lado. Con el periodo de gobierno aún corriendo, varios legisladores ya solicitaron licencia para brincar por la gubernatura y otros cargos de elección. Las calles rotas, la inseguridad y las obras inconclusas pueden esperar. Ellos no.

El Congreso fantasma: En el pleno se habla de aspiraciones, no de soluciones; el Tercer Distrito sigue peleando contra la planta de amoniaco, Mazatlán entierra a un agente de investigación asesinado, y la Mazatlán-Culiacán se volvió zona de rapiña tras cada volcadura. Pero la agenda legislativa se vacía porque sus dueños ya se fueron de campaña.

Los diputados que juraron representar al pueblo hoy solo representan su ambición de poder y dinero para sus bolsillos. Dejaron tirados los problemas sociales que deberían atender:
1. Inseguridad: Sinaloa vive una guerra entre criminales. El Congreso calla.
2. Calles destrozadas: Baches, inundaciones y falta de alumbrado. Ninguna iniciativa urgente. 
3. Obras paradas: Proyectos que urgen a las comunidades, olvidados en comisiones.

Licencias para el poder, no para servir:
Aún no termina su periodo y ya pidieron permiso para irse. No es licencia para atender hospitales o pavimentar colonias. Es licencia para pegar calcomanías, hacer mítines y repartir promesas que ya incumplieron una vez.

El mensaje es claro y cínico: “Sus problemas me estorban, pero mi aspiración por la gubernatura urge”. Traicionan el mandato por el que se les paga con dinero público mientras la gente de Sinaloa sobrevive entre el miedo y el abandono.

Se usa para golpear a ciudadanos que defienden su tierra, como hizo César Guerrero con el Tercer Distrito. No para fiscalizar al gobierno ni para exigir seguridad. La clase política sinaloense demostró que le interesa más la silla que la gente que la puso ahí.

Sinaloa no necesita diputados en campaña. Necesita diputados en el trabajo. Pero eso, al parecer, ya no da votos.

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