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- Oscar Flores

Universidad de California y Mario Zamora abren diálogo internacional sobre opioides medicinales, salud mental y seguridad

Universidad de California y Mario Zamora abren diálogo internacional sobre opioides medicinales, salud mental y seguridad

San Diego, California. Como parte de una agenda internacional enfocada en encontrar soluciones innovadoras para los grandes desafíos de México, el diputado federal Mario Zamora Gastélum sostuvo una reunión de alto nivel con científicos, médicos y especialistas de la Universidad de California en San Diego (UCSD), con el objetivo de fortalecer una propuesta que permita transformar actividades hoy controladas por el crimen organizado en oportunidades de desarrollo económico, salud pública y bienestar social.

La reunión se llevó a cabo en el Centro de Investigación de Cannabis Medicinal (CMCR) de la UCSD y contó con la participación del Dr. Igor Grant, director del Centro; los doctores J.H. Atkinson, Tom Marcotte y David Grelotti; así como de los especialistas en salud pública y políticas de sustancias Joseph Friedman y Eric Leas. De manera virtual participó también el Dr. Ray Suhandynata, experto en patología y sistemas avanzados de trazabilidad farmacéutica.

Durante la mesa técnica se analizaron modelos internacionales para la producción estrictamente regulada de opioides medicinales y cannabis terapéutico bajo la rectoría del Estado, con mecanismos de supervisión científica, identificación química de origen, monitoreo permanente y tecnologías avanzadas de trazabilidad que permitan garantizar el control total de la cadena de producción y evitar cualquier posible desvío hacia mercados ilícitos.

La propuesta impulsada por Mario Zamora plantea la reconversión productiva legal de la amapola para la fabricación de morfina con fines médicos y farmacéuticos, generando una alternativa económica para miles de familias de la sierra y atendiendo al mismo tiempo una necesidad urgente de salud pública. Actualmente México importa prácticamente toda la morfina legal que consume y mantiene una cobertura insuficiente para millones de pacientes que requieren tratamientos para el dolor severo y cuidados paliativos.

La iniciativa busca fortalecer la capacidad nacional para atender esta necesidad de salud pública, reducir la dependencia de importaciones y generar nuevas oportunidades económicas en las regiones productoras. Esta se concentra exclusivamente en usos médicos, farmacéuticos e industriales, descartando cualquier planteamiento relacionado con el uso recreativo. El objetivo es construir un modelo que combine salud pública, desarrollo regional, seguridad y generación de empleo legal bajo una estricta supervisión institucional.

Durante la reunión también se abordó el impacto que la expansión del fentanilo ha tenido sobre las economías tradicionales vinculadas al cultivo de amapola. Los especialistas coincidieron en que miles de familias productoras han visto desaparecer su mercado histórico, lo que vuelve indispensable la construcción de alternativas legales, rentables y sostenibles que permitan generar ingresos dentro de la legalidad. Para garantizar la seguridad del modelo, los expertos analizaron mecanismos avanzados de trazabilidad que incluyen tecnologías tipo blockchain, identificación química de origen, monitoreo permanente y sistemas de seguimiento que permitan conocer el recorrido completo del producto desde su origen hasta su uso final. El propósito es blindar toda la cadena productiva y evitar cualquier posibilidad de desvío hacia mercados ilícitos.

Asimismo, los participantes coincidieron en que cualquier esquema exitoso deberá cumplir con estándares internacionales de calidad farmacéutica, laboratorios certificados, controles sanitarios rigurosos y mecanismos de cooperación y supervisión internacional que garanticen transparencia, seguridad y confianza para todos los actores involucrados. Los especialistas señalaron además que el reto no se limita a la producción de medicamentos. Será necesario avanzar en la capacitación médica, la actualización regulatoria y la eliminación de barreras culturales que actualmente dificultan la prescripción de opioides para pacientes que legítimamente requieren tratamientos para el control del dolor.

La iniciativa también contempla el aprovechamiento de derivados del cannabis, particularmente CBD de grado farmacéutico, bajo estándares internacionales de calidad y seguridad. Durante el encuentro se destacó el potencial de estos tratamientos para ampliar las opciones terapéuticas disponibles y reducir la dependencia de ciertos medicamentos utilizados para ansiedad y trastornos del sueño.

Además de los temas relacionados con opioides medicinales y cannabis terapéutico, los especialistas compartieron avances científicos sobre el uso de terapias asistidas con psicodélicos para atender trastornos complejos de salud mental como estrés postraumático, depresión resistente, ansiedad severa y lesiones derivadas de experiencias traumáticas. Durante el encuentro se destacó que numerosos veteranos de guerra estadounidenses han viajado a México en busca de tratamientos alternativos con sustancias como la psilocibina, la MDMA y la ibogaína, debido a los resultados prometedores que diversas investigaciones científicas han mostrado para mejorar la calidad de vida de quienes padecen secuelas psicológicas profundas.

En este contexto, Mario Zamora señaló que México debe iniciar una discusión seria, responsable y basada en evidencia científica sobre el potencial terapéutico de estas herramientas para fortalecer la atención en salud mental de policías, elementos de las Fuerzas Armadas, personal de Marina, Guardia Nacional y víctimas de la violencia.

“Estamos hablando de salud, de seguridad y de desarrollo económico. De cómo una actividad que hoy genera violencia puede transformarse en medicamentos que alivien el dolor de millones de personas. De cómo podemos abrir oportunidades para las familias de la sierra y, al mismo tiempo, fortalecer la atención a pacientes, policías, militares y víctimas que enfrentan problemas de salud mental. Este es un debate que debe darse con responsabilidad, evidencia científica y visión de futuro”, afirmó Mario Zamora.

El legislador destacó que la participación de especialistas de la Universidad de California fortalece el componente técnico de la propuesta y abre la puerta a una colaboración permanente entre instituciones académicas, expertos internacionales y autoridades para construir un modelo que combine innovación, seguridad, desarrollo regional y salud pública. Asimismo, señaló que el desarrollo de una industria regulada de morfina medicinal, cannabis terapéutico y derivados farmacéuticos podría abrir oportunidades futuras de integración comercial con mercados internacionales, particularmente en Norteamérica, siempre bajo los más altos estándares de calidad, trazabilidad y cumplimiento regulatorio.

Finalmente, Mario Zamora informó que esta agenda internacional continuará en las próximas semanas con reuniones de trabajo en Washington D.C. y en la Escuela de Medicina de Harvard, donde seguirá dialogando con especialistas, legisladores y autoridades vinculadas a temas de salud, seguridad y política de drogas. “México tiene la oportunidad de liderar una nueva conversación internacional. Una conversación donde la ciencia, la innovación y la cooperación sustituyan a la violencia, donde el desarrollo económico sustituya a las economías ilícitas y donde la salud pública sea el eje de una estrategia que beneficie a las personas. Ese es el camino que estamos explorando”, concluyó.

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