Norte de Sinaloa enfrenta el ciclo agrícola entre presas semi vacías y temor a una crisis financiera
Los Mochis, Sinaloa.- Aunque los pronósticos de lluvia para verano y otoño generan esperanza, el norte de Sinaloa sigue bajo presión por una sequía que ya cumple tres años y que tiene a las presas en niveles críticos. El sector agrícola advierte que la falta de agua, sumada a precios bajos y violencia, pone en riesgo la viabilidad de miles de productores.
El comité de la Sader en Sinaloa advirtió que los embalses almacenan apenas 2,151 millones de m³, equivalente al 13.6% de su capacidad total. Para garantizar un ciclo agrícola sin sobresaltos se requieren al menos 8,000 millones de m³, cifra que no se alcanza en las últimas dos décadas durante la temporada de lluvias de julio a septiembre. Actualmente, Sinaloa es la entidad con menor porcentaje de agua disponible en sus presas, con 7.1% registrado en abril, según GCMA.
“Planear primavera–verano es inviable”. El geofísico Juan Espinoza Luna señala que, con los niveles actuales, el ciclo primavera–verano 2026 “no es técnicamente viable sin poner en riesgo el abasto para consumo humano”. El 72.8% del territorio nacional presenta algún grado de sequía, pero Sinaloa encabeza la lista con 48.2% de su valor de producción agrícola bajo sequía, de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
El maíz blanco, el más golpeado. La sequía ya recortó la producción de maíz blanco de 6.5 millones de toneladas en años normales a un máximo estimado de 1.8 millones de toneladas para el ciclo actual. Enrique Riveros Echavarría, exdirigente de la AARC, explica que para un ciclo normal se necesita que las presas estén al 55%, pero hoy apenas rozan el 40%. Además, el precio internacional quedó tasado muy bajo y hay altos inventarios en EE.UU., Brasil y Ucrania.
Tomate y frijol también en jaque. La CAADES anunció un recorte del 30% en superficie de tomate para otoño-invierno 2025-2026: de 11,500 hectáreas a 8,000 hectáreas, por aranceles de EE.UU., sequía e inseguridad. En frijol, la falta de humedad dispara plagas como mosquita blanca y trips, alertó la Junta de Sanidad Vegetal del Valle del Fuerte.
La preocupación económica. La Liga de Comunidades Agrarias calificó 2026 como una “contingencia comercial” que pone a los productores en peligro de extinción. El valor de la producción agrícola cayó 32% al cierre de 2025. Miguel Ángel López Miranda, dirigente de la CNC, señala que la caída de precios internacionales del maíz y trigo, más un peso fuerte que desfavorece exportaciones, creó “una tormenta perfecta”. Hay entre 100 y 120 mil toneladas de maíz blanco del ciclo 2024-2025 sin colocar.
Otros frentes: agua e ilegalidad. Conagua ya investiga presuntos vínculos entre crimen organizado y distribución de agua en distritos de riego de Sinaloa, en medio de la crisis hídrica. Además, la violencia golpea al campo con robo de tractores y carretas usados en bloqueos, lo que complica el financiamiento bancario.
Un respiro en el pronóstico. La Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur ve con optimismo los pronósticos de lluvia para 2026, que podrían poner fin a tres años de sequía. Los modelos de la Confederación de Asociaciones Agrícolas prevén que las presas puedan subir de 6% a 50% si se cumplen las lluvias de verano y otoño.
El impacto ya se siente. Cristina Ibarra, de la Federación de Colegios Economistas, advierte que la sequía redujo superficies de siembra e inversión, generando menos empleos. Para el ciclo 2024-2025, el impacto en Sinaloa se estimaba en *15,000 millones de pesos* menos en producción de maíz blanco y la pérdida de *500,000 jornales.
¿Qué sigue? Los productores del norte esperan que las lluvias lleguen a tiempo para recargar presas y sembrar en noviembre. Pero sin agua suficiente, sin precios que cubran costos y con la inseguridad encima, el campo sinaloense encara 2026 con más incertidumbre que esperanza. La seguridad alimentaria del país, advierten, está en juego.
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