El petróleo repunta tras ataques cruzados entre EE. UU. e Irán: mercados temen una crisis energética
CULIACÁN, Sin. – Los precios internacionales del petróleo volvieron a subir con fuerza debido al recrudecimiento de la violencia entre Estados Unidos e Irán. Tras unos días de calma por un posible pacto político, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) confirmó un ataque directo contra una base aérea de EE. UU. en Kuwait, lo que reactivó los temores mundiales de un desabasto energético de gran magnitud.
Los ataques, que golpearon tanto bases militares como barcos petroleros en la región de Medio Oriente, provocaron una reacción inmediata en las bolsas. El precio del barril de Brent superó de nuevo los 95 dólares en los principales mercados globales, acumulando un repunte de casi el 5% en cuestión de horas.
Rutas clave bajo amenaza y escasez de oferta
La mayor preocupación para los analistas internacionales radica en la seguridad de las rutas marítimas más transitadas del mundo. Irán mantiene bloqueado el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía por donde pasa una quinta parte de todo el suministro de petróleo del planeta.
Debido al conflicto bélico, las empresas navieras y los cargueros han tenido que detener sus operaciones o cambiar de ruta. Esta parálisis comercial provoca los siguientes efectos directos en la economía:
- Falta de oferta física: Al no poder circular los barcos, disminuye la cantidad de crudo disponible en el mercado mundial.
- Pérdida de producción: Expertos del sector estiman que la guerra ya ha costado la pérdida de entre 600 y 700 millones de barriles de crudo acumulados.
- Encarecimiento del flete: Transportar combustibles se ha vuelto mucho más caro por el pago de seguros contra riesgos de guerra.
El fantasma de la inflación global
El impacto de los bombardeos cruzados ya comenzó a golpear el bolsillo de los ciudadanos. En diversos países europeos y en Estados Unidos, el precio de la gasolina en las estaciones de servicio aumentó alrededor de un 30% desde el inicio de las hostilidades.
Este choque energético complica las decisiones de los bancos centrales. Al subir los combustibles, los costos de transporte de comida y bienes básicos también se elevan, provocando que la inflación general vuelva a acelerarse y alejando la posibilidad de que bajen las tasas de interés para reactivar la economía mundial.
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